miércoles, 7 de enero de 2015

domingo, 21 de diciembre de 2014

¿Yo soy pavo o águila?


Cuando era alumno en la universidad un profesor nos hizo esta misma pregunta. Lo cierto es que hasta ese momento nunca antes me lo había planteado pero es verdad que desde entonces esa misma cuestión me ha rondado la cabeza en numerosas ocasiones y circunstancias de mi vida: ¿estoy siendo pavo o águila?

El interrogante no es nada fácil de resolver porque realmente ¿que significa ser pavo o águila? Parece que, en una primera aproximación, la cosa pasa por fijarse en cuáles son los estilos de vida de una y otra ave. A mi por ejemplo se me ocurre la siguiente comparación: El pavo no tiene que preocuparse ni correr riesgos para conseguir una sustanciosa comida a diario porque se la proporcionan. Por otro lado, el águila tiene que salir al campo y exponerse a los peligros del mundo para conseguir un bocado por sí misma.

La vida del pavo parece realmente una vida muy apetecible ¿no es cierto? Sin embargo, la anterior comparativa da lugar a muchas otras cuestiones porque por ejemplo: para mantener el estatus quo el pavo depende de la mano que le da de comer mientras que el águila no depende de nadie. Este es un punto muy interesante porque ¿qué pasaría si de repente la persona que alimenta al pavo dejara de ir? ¿Sería el pavo capaz de sobrevivir sólo en el corral? Y Si decidiera saltar las vallas y salir al mundo ¿Estaría preparado para sobrevivir a los peligros que le rondarán ahí afuera?

Además hay otra cuestión muy interesante pues fíjense que las oportunidades del pavo se limitan a la comida que cae en su corral. Si en su corral, por ejemplo, la comida fuera asquerosa o incomible no tendría la oportunidad de cambiar de vida a no ser que la mano que lo alimenta así lo decidiera. El águila, por su parte, no tiene ese problema porque puede moverse de un sitio a otro y buscar lugares donde pueda haber mejores oportunidades de caza y mejores piezas (o no).

En un plano un poco más transcendental se plantea otra comparativa muy, muy interesante porque ¿cuál es la finalidad de una y otra vida? En el caso del pavo la cosa está muy clara porque en esta vida nadie nos da nada gratis. Sin duda el pavo va a terminar en el horno de aquel que lo está cebando. La vida del pavo sirve pues únicamente a los intereses de aquel que lo está alimentando. Pero ¿y la del águila? ¿cuál es la finalidad de la vida del águila? Esta perspectiva es un poco más difícil de alcanzar pero, sin duda alguna, la vida del águila sirve para mantener el equilibrio del ecosistema en el que habita.

Visto lo anterior y aunque nunca es nada fácil, a mi personalmente me agrada la sensación de pensar que soy capaz de vivir como un águila en todos los aspectos de mi vida, que no dependo de nadie (que yo no deseo) para vivir y tomar mis propias decisiones, que mi vida contribuye a mantener el equilibrio de las cosas y que mis oportunidades dependen de mis propias habilidades y conocimientos. Y aunque esto no soy siempre capaz de conseguirlo, si es cierto que desconfío de todos aquellos que quieren hacerme vivir la vida del pavo. ¿Y ustedes?

jueves, 18 de diciembre de 2014

martes, 9 de diciembre de 2014

A cualquier precio



Y fíjense que cada cual tenemos nuestras pasiones pero a nuestro amigo con una economía ajustada le diríamos: “No te compres ese cochazo” y al otro que lleva la pierna rota: “Deja la maratón para otro día”.

Quizá alguno de ustedes se sienta identificado y estarán de acuerdo conmigo en que las pasiones son importantes. Sin duda son y han sido el motor de muchos hitos extraordinarios en la historia de la humanidad. No obstante habrá quien hoy por hoy diga: “ojala no me hubiera comprado ese coche...” o “si no me hubiera obcecado correr la maratón...”. Porque sobretodo uno debe entender cuál es la finalidad de su gesta y seguir adelante solo si el fin se merece el más desafortunado de los desenlaces.

lunes, 24 de febrero de 2014

La realidad de mi sueño (o mi sueño en realidad)




"Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola. Igual que el de mis sueños, el mismo que, estando despierto, tantas veces imaginé tocar. La suerte, a la que tanto había visto sonreír a otros, al fin se fijaba en mí regalándome aquello con lo que hacer realidad mis mas profundos deseos. Fue entonces que vi desplegarse ante mi toda una vida de música, esfuerzo, práctica y sacrificio; de mil horas en compañía de aquel instrumento que tanto he amado. Y fue de tal suerte que aquella misma tarde lo vendí. Si bien, aún hoy anhelo y proclamo que siempre hubo sido mi sueño aprender a tocarlo."

Presenté este relato al concurso de "cortos en cadena"de la cadena Ser. No fue seleccionado, sin embargo, creo que la historia que me inspiró el fragmento del ganador de la semana anterior merece, al menos, ser compartida.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Liberate! (o la absurda lógica de lo absoluto)


"El verdadero problema del mundo es que los necios y fanáticos están siempre muy seguros de si mismos, y los sabios demasiado llenos de dudas..." (B. Russell)

... Pero el hombre busca incansablemente la seguridad, lo absoluto. Lo necesita para sentir que no ha desperdiciado su vida con banalidades, sentir que ha servido a una causa que se perpetúa en el tiempo...

Podemos ahora tratar de identificar qué existe desde el origen de la humanidad, tratar de descubrir aquellas cosas que verdaderamente han perdurado en el tiempo... ¿Quizás el fascismo?, ¿el dinero?, ¿quizás las tradiciones? Si analizamos sólo un poco la historia veremos que ni los regimenes políticos, ni las ideologias, ni religiones, ni formas de comercio, ni tradiciones, ni idiomas, ni formas de cultura,... han perdurado en el tiempo. ¿Nada ha sobrevivido entonces? ¿no hay nada a lo que merezca la pena dedicarse? ¿No hay nada "absoluto"?

Bueno, pensando un poco más no siempre ha existido el fascismo, pero sí la necesidad de convivir con el resto. No siempre ha habido dinero, pero siempre ha habido hambre, sed, frio,... No siempre han existido las mismas lenguas ni tradiciones, pero sí la necesidad de comunicarse, de expresarse...

Parece pues que la busqueda de lo absoluto solo sirve para anteponer el medio a la necesidad; incluso cuando el medio ya no sirve para satisfacerla... Este es el verdadero problema del fanatismo.

Hemos olvidado que lo que realmente ha existido desde los principios de la humanidad han sido las personas y sus necesidades. Por ello debemos buscar en cada momento cuál es la mejor forma de satisfacerlas y no obcecarnos con aquellas cosas que entorpecen nuestra felicidad.

Libérense!