jueves, 14 de febrero de 2008

Abriendo boca

- ¡Camarero!, ¡Camarero!
- ¿Qué le sirvo?
- Pues..., la verdad..., no lo sé...

El problema de la elección es habitual en nuestras vidas y, en ocasiones, no es tan simple como "lentejas o habichuelas". A pesar de ello todas tienen algo en común: el criterio.

La conversación anterior pone de manifiesto dos deficiencias claras en la capacidad de elección. La primera de ellas es obvia: la falta de criterio. Si no se lo que quiero, difícilmente podré decidir sobre mis apetencias. La segunda es menos obvia y no tiene tanto que ver con uno mismo sino, un poco más, con nuestra actitud hacia el resto. Es importante considerar que nuestras elecciones afectan a los demás y que no tiene sentido intervenir si aún no hemos hecho elección.




1 comentario:

Irilien dijo...

:)Cuánta razón tienes, criterio y coherencia, instrumentos indispensables para utilizar el libre albedrío sabiamente, hacia nosotros mismos y sobretodo hacia los demás.Aunque nuestra sociedad está perdiendo valores y criterios a un tiempo. Me ha llamado la atención este post sobretodo por corresponderse con el poema de más arriba. Que tengas un buen día