
Lo primero de todo hemos de tratar de comprender, de converncernos de porqué son necesarios ciertos principios para la convivencia. Tratemos de imaginar una sociedad basada en el desprecio a los demás, en la falta de respeto, de tolerancia, en el egoismo y la incultura. Sería una sociedad completamente indeseable, sólo sus iguales desearían aliarse con ellos y dudo que ni siquiera estuvieran dispuestos a ayudarles en caso de necesidad. No, hemos de estar convencidos de cuales son los verdaderos principios que deben sustentar la convivencia. Aquí hay blanco o negro, el mundo es este sentido no admite un cristal que vea colores distintos: el respeto, la tolerancia, el diálogo, la cultura, la libertad, la igualdad, la solidaridad y lo justo.
Uno puede pasearse a lo largo y ancho del mundo y de la historia y comprender que no es la democracia, no es el sistema político, no son las leyes, las religiones, las personas o las circunstancias las que siguen teniendo vigencia con el paso de los siglos. El cristianismo no existió siempre y desconozco si lo seguirá haciendo, las monarquias, los dictadores, el comunismo, el capitalismo,... No son todas estas cosas lo que pervive a la idea del hombre de una convivencia "ideal". De nuevo surgen el respeto, la tolerancia, el diálogo,.. Aquellos que han puesto estas palabras en su boca con convencimiento han tenido aceptación, han triunfado con sus ideas: Mandela, Gandhi, Luther King,... Lo que ha ocurrido con estos pensadores es que posteriormente la gente ha olvidado que las ideas que se derivan de ese magnánime conjunto de principios tambien tienen una vigencia limitada. Por ejemplo una vez que la raza negra ya goza en Estados Unidos (gracias a Luther King entre otros) de "plena aceptación" en la sociedad ya pensamos que todo está hecho, ya somos tolerantes, justos,... y no, hay muchas otras cuestiones que deben estudiarse bajo este punto de vista. Este es el verdadero legado de etas grandes figuras de la historia; que supieron dar solución a los grandes problemas de su tiempo desde el punto de vista que siempre triunfa: La solidaridad, la igualdad, el respeto, la tolerancia, ... en fin todos estos principios que debiéramos llevar grabados en nuestra conciencia y nuestros actos.
Las leyes se modifican para dar cabida e incluso solución a los problemas de la sociedad. La ley es la palabra que hoy en dia en las sociedades modernas se propone como garante de una convivencia justa. La cuestión que plantearíamos es: ¿verdaderamente es la ley la que garantiza una convivencia "ideal"? De nuevo NO; porque ¿quien conoce la ley a fondo, los procedimientos, los derechos y deberes?, ¿Tiene la ley un brazo tan largo como para abarcar todas las injusticias que se producen en la sociedad?
Lo segundo y la verdadera cuestión es: ¿por qué hacemos ley lo que es un asunto de educación?. La ley existe porque somos maleducados, porque no tenemos claro lo que es el respeto, la tolerancia, la libertad, la solidaridad... La ley es una educación forzosa que intenta vagamente suplir nuestra falta de convencimiento a base de imposición. Llegados a este punto podemos analizar los grandes problemas de la sociedad hoy en día como pueden ser la violencia de género, los accidentes de tráfico, la integración de la mujer en igualdad a la vida laboral, el terrorismo (que proviene principalmente en España de una educación en la mentira histórica y en el odio) y tantos otros problemas que se derivan de nuestra incultura y de una educación carente en estos valores fundamentales para la convivencia. La ley puede hablar pero a quien realmente escuchamos es a nuestra conciencia y ella mueve nuestros actos.
Ya para concluir quiero aclarar que no creo que la ley sea algo malo, son necesarias unas ciertas normas de convivencia en todos los ámbitos en que uno se mueve porque, realmente, en todos los aspectos y en todas las sociedades hay maleducados en estos principios y hay que aportar soluciones (pero siempre desde el punto de vista del respeto, la tolerancia,.. incluso con el que no es respetuoso, tolerante,... por el simple hecho de ser consecuente con los principios en que la sociedad pretende fundamentarse). Hay que tener claro que lo importante no es la ley, son los valores fundamentales que todos debemos reconocer, utilizar en nuestra vida y transmitir a los demás. El convencimiento y no la prohibición es lo que debe ser la base de la convivencia y este pasa por la concienciación, la educación en unos buenos valores vigentes ya desde muchísimo tiempo atrás..